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| Miércoles, 20 de Enero de 2010 15:27 |
BANQUEROS Y PROXENETAS, EL PORQUÉ DE QUE LA BANCA SIEMPRE GANE: REFLEXIONES HECHAS MÁS ALLÁ DE LA CRISIS Y DE TÓPICOS AL USO EN GENERAL
Un buen día (lo de bueno es relativo a tenor de lo que vamos a contar; bueno, si acaso “bueno”, porque me inspiró el presente artículo), una mañana, tras pasar por la ventanilla del banco para realizar la mensual entrega de dinero, introduje la cartilla en el “Actualizador de libretas” y oh, sorpresa, qué descubrí: un cargo ¿nuevo? bueno, tampoco. Un cargo o carga… con el que o con la que no contaba; con el que nunca cuentas hasta que, cual cíclica maldición, aparece en la cuenta: concepto, mantenimiento de cuenta, leí inmediatamente antes de la cantidad incautada. Y no diré presuntamente, presuntamente incautada, porque la misma ya me había sido descontada. Cabreado, dándole vueltas a la cabeza, me pregunté, pero ¿será posible semejante descaro? ¿”Mantenimiento de cuenta”, precisamente? ¡Si soy yo con mi trabajo, mi esfuerzo y mi dinero quien la mantiene realmente! Bueno, y junto con otros incautos (¿tendrá relación dicha voz, incautos, con incautar: robar el dinero a los incautos?) y junto con otros igualmente expropiados, el que mantiene la sucursal, las distintas sucursales de la organización, la sede central del txiringuito y a los distintos apandadores que en dichas cuevas habitan… con un único fin: cual cínicos ganchos de siniestra trama, engatusar, tratar de atraer y engañar a incautos ciudadanos para que, una vez en sus redes, después de atracarlos a punta de sonrisa prometiéndoles un inmejorable futuro si trabajan con su organización, condenarlos a pagar de por vida; ¿pagar qué, el favor prestado? No, que los bancos no hacen eso; ¿el servicio contratado? Tampoco; la deuda contraída –más bien, ¿os suena, os va sonando la terminología?-. La deuda con ellos, con estos nuevos proxenetas, contraída en forma de lo que sea… y sus correspondientes comisiones, claro está: la deuda en forma de Préstamo personal, hipotecario, Financiaciones varias, Productos financieros de dudosa transparencia como los denominados swaps… -entre otras formas de incautación- y sus correspondientes “cuotas de apertura”, de “mantenimiento de cuenta” o “de tarjeta” -normal o de crédito-, amén de otros pagos, como distintas mordidas añadidas por apoquinar recibos en ventanilla (no dando en ciertas sucursales ni un mísero justificante de la comisión expropiada al pagador), o incrementos varios derivados de oscilaciones ya para arriba, ya, para abajo, de indicadores como el euribor. |
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